Es interesante analizar la relación que a través del tiempo han establecido algunos arquitectos con el poder vigente en su época, y cómo sus obras se han visto ceñidas a la voluntad de sus promotores. Con Rogue One: Una Historia de Star Wars, se nos cuenta una aventura centrada en la figura del ingeniero de la conocida Estrella de la Muerte, y como en esos casos históricos reales, es interesante hablar de la relación del mismo con el promotor para el que trabaja.

A Galen Erso su relación con el Imperio le coloca en una situación terrible: es el máximo responsable de crear una “superarma” capaz de destruir planetas enteros, pero a la vez es el mayor detractor de su proyecto, hasta el extremo de dejar preparado un punto débil secreto para el Imperio y que sólo podrá detectarse en los planos que él ha creado.  Star Wars da un giro y aboga por la figura de este ingeniero y los planos de su obra como eje central de una historia.

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