Imaginaos por un momento andando por las calles de vuestra ciudad en la noche, y que en vez de la luz amarilla a la que estamos acostumbrados, el brillo reinante fuera de color azul o verde. Es una imagen utópica, en la que el uso del sodio se vería suplantado por elementos bioluminiscentes. ¿Recordáis Pandora, el mundo de Avatar? Pues estaríamos hablando de un entorno urbano que se iluminaría mediante esa misma energía de aspecto fantasmal y sin consumo.

Existen varios proyectos e intentos que durante los últimos años han buscado obtener resultados que se acerquen a esa visión, intentando ahorrar energía durante la noche o en espacios que no necesiten demasiada iluminación; su desarrollo ha seguido dos caminos distintos, diferenciados principalmente por el empleo o no de técnicas de manipulación genética.

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