Tokio, 2112; la ciudad se ha convertido en un ente consciente gracias a un sistema artificial que está presente en su práctica totalidad. Gracias a Sibyl (el sistema informático que recibe el nombre de las profetisas griegas) la gente se encuentra constantemente analizada y catalogada por su coeficiente criminal: un código numérico asociado a un color, que indica la predisposición de cada persona a cometer crímenes.

Con esta premisa nos recibe Psycho-Pass, un anime de 2012 que apuesta por una importante presencia de la ciudad en su trama. No sólo nos regala unos entornos magníficos, sino que directamente nos habla de la ciudad como un personaje más que está detrás de la vida de todos.

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