La construcción de un espacio en cine no depende sólo de las fronteras que lo delimitan, sino de todos los elementos reconocibles en él, ya que en el trabajo de la dirección de arte recae la responsabilidad de que esos espacios destilen realidad dentro de la ficción y nos permitan soñar. El trabajo de Arturo García (Biaffra), ligado al de José Luis Arrizabalaga (Arri) desde que acabaran juntos los estudios de Bellas Artes en Bilbao, transcurre por diferentes universos visuales pero siempre busca entregarnos estos espacios reales dentro de la ficción.

Permitidme que para presentar el trabajo de este bilbaíno (cuya conferencia disfrutaremos el miércoles 29 en el FICARQ), y el de su eterno compañero, modifique una de las máximas de Mies van der Rohe para expresar la importancia de todos los elementos que no forman parte del contenedor de la acción pero que están presentes como contenido. Y es que ésta sería la principal diferencia entre el trabajo de Arri y Biaffra: mientras que el primero se centra más en la localización de los escenarios y la construcción de decorados, el interés de Arturo recae en el empleo del detalle, en recrear el contenido de esos espacios con verosimilitud.

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