En pequeños espacios es donde nos sentimos cómodos en la intimidad. Cuando estamos solos o con poca gente, no nos importa compartir pocos metros cuadrados siempre que sepamos con quién lo hacemos. No obstante, hay momentos en los que el cine nos permite comprobar el efecto inverso de un espacio de reducidas dimensiones cuando coloca en su seno a personajes que chocan.

En la reciente “Los odiosos ocho”, un grupo de desconocidos es obligado a pasar la noche en un pequeño local en medio de la nada, y desde un principio sabemos que algo turbio hay detrás de todos ellos. La atmósfera de los escenarios de la película acrecenta nuestra inquietud con cada minuto que pasamos en sus reducidas dimensiones. Ya sea en la diligencia, en el establo, o en “la Mercería de Minnie” (donde pasaremos la mayor parte del tiempo), Tarantino y el diseñador de producción Yohei Taneda han trabajado para que podamos cortar la tensión en el aire gracias a la influencia de los espacios donde se sitúa la acción.

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